Existen momentos en los que uno suele preguntarse lo que en verdad es como persona fue el resultado de algo planeado o fue algo totalmente imprevisto. No hablo de la pregunta popular "¿qué quiero hacer de mi vida?", sino la pregunta evidentemente posterior "¿qué hice con mi vida?". Cuando me imaginaba a futuro, siendo más pendejo, tenía una imagen de un yo-futuro que nada tiene que ver con el que soy ahora, de hecho, me veo igual: como si nada hubiera pasado, como si aún me tuviera que preguntar "¿qué quiero hacer con mi futuro?".No creo haber crecido una mierda, quizás sería hora de que lo empiece a hacer, es momento de que me encuentre. Ultimamente estuve convenciéndome de que mi terquedad me condujo a un camino sin salida, un lugar donde pienso creer tener la razón y la certeza de estar equivocándome. El que desentona soy yo, eso está claro, pero hace mucho y hace poco conocí a una persona que crea la sensación de tener sólo la razón y de perder la certeza de equivocarme. Es rebuscado, lo se, sin embargo hace que no me sienta tan solo.
Cartas en la mesa
lunes, 7 de enero de 2008Divague con Copyright de Enrique a las 13:28 2 opinaron
Etiquetas: Exodo Interior
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